25 de octubre de 2009

El retonno

Vuelvo a la vida.

Aún no hay resultados oficiales (lo que no está publicado en el B.O.E, no existe) pero los oficiosos pintan bien.

Hasta entonces no queda sino esperar y recuperar mi vida, reencontrarme con mis amigos, desempolvar libros de recetas y conseguir que el estrés, como un mal espíritu, abandone definitivamente mi cuerpo.

19 de septiembre de 2009

Pa-ta-ta

Horas antes de un examen crees que tienes un tubérculo por cerebro.

Lo malo es que el tribunal también lo crea.

Qué será, será.

7 de septiembre de 2009

Maltrato cruel

Agosto es el mes más cruel para un opositor y el comienzo de septiembre una pesadilla.

Durante el mes de agosto todos vienen y van y tú permaneces con la nariz metida en los libros.

Duele pero lo aceptas. Puedes vivir con la envidia. Al fin y al cabo opositar es un acto voluntario y bla, bla, bla.

Y entonces llega septiembre y ellos vuelven.

Y como tienen tu número de teléfono antes o después te llamarán y tendrás que contestar. Tampoco es cuestión de alarmar a nadie.

Y por pura educación preguntas ¿qué tal? y en vez de recibir un rápido y conciso muy bien, gracias que te haría muy feliz y te dejaría continuar con tu vida, has firmado tu sentencia de condena (hemorragias internas) sin saberlo.

A quien pueda interesar: relatar a un opositor sus planes vacacionales es maltratro cruel pero recrearse en los detalles, se considera ensañamiento.

Presunta amiga: No sabes lo bien que lo hemos pasado. Han sido unas vacaciones fantásticas.

Guru: qué bien, cómo me alegro.

(Nota: La información anterior sería suficiente.
La información que a continuación proporciona el interlocutor,
había escrito sucio, cobarde y traidor enemigo pero lo he borrado, se considera ya ensañamiento. Basado en conversaciones reales que al final, acaban siendo la misma conversación que se repite hasta el infinito y más allá):

Presunta amiga: Ha hecho un tiempo precioso, vengo morenísima, hemos comido de escándalo y he conocido a un chico taaaaaaaan mono y taaaaaaaaaaan simpático.

Guru
: qué bien, cómo me alegro (¡klik! según el artículo 576 de la ley de enjuiciamiento civil, desde que fuera dictada en primera instancia, toda sentencia o resolución que condene al pago de una cantidad líquida...)

Presunta amiga: Nos hemos levantado todos los días tarde, hemos ido de excursión, ¡nos hemos bañado bajo una cascada! hemos ido de romería y hemos salido de juerga todas las noches, ¡¡¡¡es que había un ambientazo!!!

Guru
: ajá (en favor del acreedor, devengará un interés legal anual igual al del dinero ...)

Presunta amiga: ¡ah! ¡pero la comida! ¡cómo nos hemos acordado de tí! ¡qué gambas! ¡qué pulpo! ¡cómo habrías disfrutado!

Guru: ajá (incrementado en dos puntos, salvo pacto entre las partes)

Presunta amiga: ¿y tú? ¿qué tal?

Guru: (¡klik!) ¿eh? ¿yo? pues ya sabes, estudiando.

Presunta amiga: ¡Tranquila! ¡Tú puedes!

Guru: Sí, gracias (Grrrrrrrrrrrrr.)

Presunta amiga: ¡qué ganas tengo de que acabes con todo esto!

Guru: Sí, claro. Yo también (limpiando el polvo a mi Bazooka)

22 de agosto de 2009

Solidaridad

Con los peninsulares que andan ahora sofocados por el calor.


Helado de piña

1 lata grande de piña natural (en su jugo)
1 bote de leche de coco (165 ml)
4 cucharadas soperas de miel o sirope de Agave.


Troceamos la piña y la congelamos.

Pasadas unas semanas, palmada en la frente, una casual conexión neuronal nos recuerda que tenemos la piña troceada en el congelador.


Sacamos la bolsa, visualizamos algún episodio especialmente desagradable de nuestra vida y le metemos con saña dos o tres golpazos a la bolsa contra la encimera.

Metemos a la ya perjudicada piña en la Thermomix, miramos el reloj y comprobamos que estamos dentro del horario legal para hacer ruido.

Trituramos.


Cuando la piña tenga pinta de granizado, paramos la TH y añadimos la leche de coco y la miel o sirope. Trituramos a velocidad 5. Pasado un minuto, levantamos con cuidado el cubilete, nos asomamos al interior de la TH y observamos cómo el granizado empieza a adquirir una textura cremosa. Cuando toda la mezcla tenga aspecto de "helado-de-verdad", la sacamos y la metemos en un tupper. Tapamos y metemos de nuevo en el congelador hasta la hora del postre o ataque agudo de ansiedad.

La textura no es tan cremosa como la de un helado de los de verdad, con su nata, sus yemas de huevo, su grasaza (pa entendernos) pero sí queda más cremoso que un simple sorbete.

20 de agosto de 2009

Pájara


"Pájara" es un término usado en ciclismo para describir el momento en el que el cuerpo agota sus reservas de hidratos de carbono por el ejercicio físico extremo y continuado.

Algunos de sus síntomas son: desorientación, cansancio e irritabilidad.

¿Existirá la pájara del opositor?

Por si acaso.


Pan (de chorrocientos cereales) untado con mayonesa y mostaza, relleno de lechuga, jamón York, huevo cocido y pepinillos en vinagre.

Voy a seguir pedaleando.