Agosto es el mes más cruel para un opositor y el comienzo de septiembre una pesadilla.
Durante el mes de agosto todos vienen y van y tú permaneces con la nariz metida en los libros.
Duele pero lo aceptas. Puedes vivir con la envidia. Al fin y al cabo opositar es un acto voluntario y
bla, bla, bla.Y entonces llega septiembre y
ellos vuelven.
Y como tienen tu número de teléfono antes o después te llamarán y tendrás que contestar. Tampoco es cuestión de alarmar a nadie.
Y por pura educación preguntas
¿qué tal? y en vez de recibir un rápido y conciso
muy bien, gracias que te haría muy feliz y te dejaría continuar con tu vida, has firmado tu sentencia de condena
(hemorragias internas) sin saberlo.
A quien pueda interesar: relatar a un opositor sus planes vacacionales es maltratro cruel pero recrearse en los detalles, se considera ensañamiento.
Presunta amiga: No sabes lo bien que lo hemos pasado. Han sido unas vacaciones fantásticas.
Guru: qué bien, cómo me alegro.
(Nota: La información anterior sería suficiente.
La información que a continuación proporciona el interlocutor, había escrito sucio, cobarde y traidor enemigo pero lo he borrado, se considera ya ensañamiento. Basado en conversaciones reales que al final, acaban siendo la misma conversación que se repite hasta el infinito y más allá):
Presunta amiga: Ha hecho un tiempo precioso, vengo morenísima, hemos comido de escándalo y he conocido a un chico taaaaaaaan mono y taaaaaaaaaaan simpático.
Guru: qué bien, cómo me alegro (
¡klik! según el artículo 576 de la ley de enjuiciamiento civil, desde que fuera dictada en primera instancia, toda sentencia o resolución que condene al pago de una cantidad líquida...)
Presunta amiga: Nos hemos levantado todos los días tarde, hemos ido de excursión, ¡nos hemos bañado bajo una cascada! hemos ido de romería y hemos salido de juerga todas las noches, ¡¡¡¡es que había un ambientazo!!!
Guru: ajá (
en favor del acreedor, devengará un interés legal anual igual al del dinero ...)
Presunta amiga: ¡ah! ¡pero la comida! ¡cómo nos hemos acordado de tí! ¡qué gambas! ¡qué pulpo! ¡cómo habrías disfrutado!
Guru: ajá (
incrementado en dos puntos, salvo pacto entre las partes)
Presunta amiga: ¿y tú? ¿qué tal?
Guru: (
¡klik!) ¿eh? ¿yo? pues ya sabes, estudiando.
Presunta amiga: ¡Tranquila! ¡Tú puedes!
Guru: Sí, gracias (Grrrrrrrrrrrrr.)
Presunta amiga: ¡qué ganas tengo de que acabes con todo esto!
Guru: Sí, claro. Yo también (limpiando el polvo a mi
Bazooka)