Leo en el periódico de hoy que un bombero, sin pretenderlo, se ha convertido en el héroe de la jornada. Ha conseguido sacar con vida a tres niños del interior del avión de Spanair que el 20 de agosto de 2008, aún por causas no aclaradas, se ha estrellado poco minutos después de despegar del aeropuerto de Barajas, Madrid.
Yo no le considero un héroe. Creo que es un profesional valiente, eficaz y especialmente entrenado. Con toda seguridad será una persona maravillosa porque solo éstas eligen profesiones de alto riesgo que pueden conllevar la pérdida de la propia vida.
Así que leo en el periódico la labor que ha realizado este hombre y se me ensancha el corazón de agradecimiento.
Pero si hay que hablar de héroes ese título debería adjudicarse a la mujer a la que se dirigió el bombero para intentar liberar de los escombros abrasadores del avión y que sin dudar dijo: "primero, salve a mi hija".
Y así fue. El bombero salvó a la niña que hoy se recupera ya en un hospital.
Semejante acto de amor me desborda. Si pudiéramos retroceder en el tiempo, cuánto dolor se habría ahorrado.
No tengo familia ni conocidos entre los fallecidos. Y doy gracias. Pero ello no es impedimento para pedir justicia a gritos. Los accidentes son inevitables, sí.
¿Sí?
Quiero saber. Exijo saber.
Quiero que comparezcan los responsables y que confirmen que el accidente realmente fue inevitable. No nos devolverán las vidas humanas que se han perdido pero si fue inevitable, las familias no tendrán que morderse los labios hasta sangrar ni sufrir un insomnio perpetuo por la impotencia que causa el engaño.
No quiero que jueguen con nuestras vidas. No quiero que jueguen con mi vida. Solo yo ostento ese derecho.
La próxima vez que viaje en avión, si el vuelo sufre un retraso por problemas técnicos, cuando una vez sentados en nuestro asientos el piloto nos comunique desde cabina que ya está solucionado, exijo que sea así.
Exijo que sea verdad.
Para consolarnos estos días nos decimos los unos a los otros que en la carretera se pierden más vidas, que el avión (ojo, lo dicen las estadísticas, argumento inapelable) es el medio más seguro de viajar hoy en día, que los que se salvaron es porque "no les había llegado el turno".
Puede ser. Entiendo que se busque consuelo para no caer en la locura.
Pero ello no implica que en ciertos ámbitos la seguridad no deba ser la prioridad. Tratándose del transporte de humanos, material valiosisímo y extremadamente delicado, quizás merecería la pena invertir en ello.
Gran Canaria está de luto y mi corazón está con las víctimas y sus familias.
4 comentarios:
Como ya hablamos antes, en un avión ponemos nuestra vida en manos de unos pilotos, unos mecánicos, que, esperamos, no sólo sepan hacer su trabajo, sino que además tengan los medios para hacerlo. Esperamos que no se equivoquen, que no metan la pata. Me dicen: "La garantía que tenemos es que los pilotos van dentro del avión, si no estuviera en perfectas condiciones, no volarían" Pero es que tú puedes ser de los que hace el caballito, o de los que lleva el casco colgando del brazo, o de los que bebe y conduce, "porque yo controlo". Puedes ser así y trabajar "conduciendo" aviones. Ojo, no quiero decir ni por asomo que la culpa en este caso haya sido del piloto; no me atrevería. Sólo reflexiono acerca de la situación de vulnerabilidad e indefensión en la que se encuentra el pasajero. Lo he estado pensando, y me pregunto: ¿hay alguna otra situación en la que casi doscientas personas depositan sus vidas en las manos de perfectos desconocidos?
Qué triste todo esto. Y cómo me identifico con los muertos y con sus familias. Podría ser yo.
Yo, que tengo pánico a volar, no acierto a decir nada más de lo que te dije por teléfono. Si me dejais,así como el otro día Lego se sentía china, hoy yo me siento canaria.
Yo también me siento fatal....y estoy como en trance desde el miércoles.... como dice Lego nos podía haber pasado a cualquiera de nosotros........ Un beos muy fuerte. Bea
Mesentí muy impresionada durante días, ahora me acongojan esos familiares ques esperan interminbles horas para que les devuelvan sus muertos.
Todo se aclarará. A nadie interesa las especulaciones. Está en juego el negocio aeronáutico.
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